La salud mental como respuesta en contextos de violencia

Redacción Fululu

Durante las dos últimas semanas de julio, Fundación Lunita Lunera desarrolló una intervención de emergencia en salud mental en San Lorenzo, Esmeraldas. La acción se realizó tras la activación del COE cantonal, luego de que un hecho de violencia ocurrido cerca de una unidad educativa pusiera en el centro de la atención nacional una realidad que las comunidades del territorio enfrentan desde hace varios años.

En ese contexto, el Distrito de Educación solicitó el apoyo de la Fundación para acompañar a la comunidad educativa mediante acciones de Primeros Auxilios Psicológicos (PAP). La intervención se desarrolló en dos momentos. Primero, junto a docentes y profesionales de los Departamentos de Consejería Estudiantil (DECE) y, posteriormente, con estudiantes de cuatro unidades educativas priorizadas por el impacto que la violencia ha tenido de manera sostenida en sus comunidades: 22 de Marzo, 26 de Agosto, José Otilio Ramírez Reina y Quito Luz de América.

Los primeros espacios estuvieron orientados a fortalecer las herramientas que docentes y profesionales ya utilizan en el acompañamiento cotidiano de niñas, niños y adolescencias. Más que presentar recetas o respuestas únicas, buscamos reconocer los saberes que existen en los territorios y compartir estrategias que permitan brindar contención emocional en momentos de crisis.

En una segunda etapa desarrollamos talleres con estudiantes de entre 5 y 18 años. Las actividades se organizaron por grupos de edad para adaptar las metodologías a cada etapa del desarrollo y estuvieron orientadas al reconocimiento de las emociones, la construcción de estrategias de cuidado y el fortalecimiento de herramientas para afrontar situaciones de violencia desde el apoyo mutuo.

La propuesta metodológica fue construida por el equipo de salud mental de Fundación Lunita Lunera específicamente para esta intervención. Desde un enfoque de educación popular, incorporó aprendizajes desarrollados por comunidades que han vivido conflictos armados, como la experiencia de las Escuelitas Zapatistas, y puso en el centro la importancia de volver a lo común, fortalecer los vínculos comunitarios y reconocer que el cuidado se construye colectivamente. Del mismo modo, recuperó elementos de la naturaleza, la espiritualidad y los saberes ancestrales de los pueblos afro presentes en el territorio, entendiéndolos como recursos que fortalecen el bienestar emocional y las formas comunitarias de afrontar la violencia.

Debido al número de estudiantes de las instituciones priorizadas, la metodología fue diseñada para que pudiera ser replicada por las propias docentes dentro de las aulas. Durante los próximos días nos reuniremos con ellas para presentar esta propuesta metodológica y valorar, de manera conjunta, la posibilidad de implementar un proceso de réplica que permita ampliar el alcance de las herramientas compartidas durante estas jornadas.

En Fundación Lunita Lunera entendemos que la salud mental no empieza cuando termina una emergencia. Forma parte de la respuesta desde el primer momento. Generar espacios para reconocer lo que sentimos, fortalecer los cuidados colectivos y acompañar a las comunidades en contextos de violencia es una manera de proteger derechos y defender la vida. Por eso seguimos apostando por una salud mental comunitaria, construida desde la educación popular, el territorio y la certeza de que nadie debería atravesar sola una situación de crisis.