Documentar la lucha: archivo, memoria y organización colectiva
Redacción Fululu
Como parte del proyecto “Reescribiendo la historia de la salud en América Latina, la criminalización del aborto y la construcción de los sistemas de salud contemporáneos. Lecciones desde Ecuador”, el pasado 20 y 21 de agosto, la Fundación Lunita Lunera (Fululu) fue parte del ciclo de talleres: Documentar la lucha: archivo, memoria y organización colectiva.
Durante siglos, buena parte de los discursos dominantes sobre el aborto han estado atravesados por miradas conservadoras, machistas y antiderechos que han contribuido a generar estigma, discriminación, violencia y criminalización, afectando especialmente a mujeres racializadas y a personas en situaciones de mayor vulnerabilidad. Frente a estas narrativas, recuperar las voces y experiencias de quienes históricamente han defendido el derecho a decidir permite disputar la manera en que se ha contado la historia del aborto y reconocer la capacidad de decisión de las cuerpas gestantes sobre sus propios procesos reproductivos.
Junto a compañeras de organizaciones que son parte del movimiento del país, participamos de una jornada de descubrimiento y reflexión sobre nuestras historias y cómo estas se cruzan en algo más grande: la defensa del derecho a decidir de las cuerpas gestantes en Ecuador.
Esta iniciativa, liderada por la Doctora Andrea Espinosa Carvajal y financiada por la Fundación Wellcome Trust, busca aportar a la construcción del Archivo de la Historia del Aborto en Ecuador, un primer paso para recuperar y preservar las memorias vinculadas a esta historia en el país. Con este objetivo claro, este espacio contó con la participación de Carolina Figueredo y Luciana Leiras, del Archivo de la Memoria Trans Argentina (AMT), un espacio que reúne y rescata el acervo documental de la vida de la comunidad trans / travesti en Argentina.
Además de cruzar nuestras realidades, nos vimos envueltas en una pregunta fundamental: ¿por qué y cómo guardamos lo que guardamos? Para descentralizar nuestro conocimiento de la historia oficial, empezamos por comprender que todo archivo es testimonio vivo; son las personas, sus experiencias y nuestra capacidad colectiva de recordar las que mantienen viva esa memoria.
Pensar en lo que se guarda y lo que se descarta también es un acto político. Consciente o inconscientemente, al decidir qué conservamos también estamos decidiendo qué podrá contar nuestra historia en el futuro. Además de los conocimientos técnicos sobre cómo crear y clasificar un archivo, tuvimos una jornada en la que la memoria de las personas trans de Argentina tuvo un papel importante. Las diversas historias y experiencias que el AMT ha recuperado y preservado nos dejaron en claro que desaparecer un documento, una prenda o una foto puede significar también borrar de la memoria colectiva cuerpas, voces, luchas y experiencias.
Hacer archivo también es una forma de resistencia. Y para saber cómo cuidar nuestra memoria, primero necesitamos reconocer qué la amenaza, qué puede perderse y qué queremos preservar.
¿Dónde está, entonces, la memoria de la Fululu? En muchos lugares que ahora debemos ordenar y clasificar –jaja–. En fotografías, videos, actas, acuerdos, pronunciamientos. Pero, sobre todo, está en las personas que han luchado con nosotras por el acceso a servicios de salud dignos y por un aborto libre, seguro, gratuito y sin condiciones. En aquellas cuerpas gestantes que han confiado en nosotras para que acompañemos sus procesos. La memoria de la Fululu también está ahí: en las historias, experiencias y luchas que muchas veces quedaron fuera de los relatos oficiales. Hacer archivo es una manera de devolverles un lugar y reconocer que también desde allí se ha construido la historia.
Esta jornada contó con un énfasis especial y político en la construcción de archivos desde lo comunitario. Encontrarnos con varias organizaciones para recopilar nuestra memoria fue el inicio de algo profundamente necesario para el país: construir una historia del aborto desde las voces, experiencias y luchas de quienes la han vivido, acompañado y sostenido.
Este es un paso con el que, aunque no parezca, estamos haciendo activismo. Comprometernos, como participantes y organizaciones, a levantar los cimientos para el Archivo de la Historia del Aborto en Ecuador es, también, hacerle frente a la violencia machista y a la criminalización que nos ha perseguido por años. Porque archivar no es solamente guardar: es decidir colectivamente qué historias no queremos que vuelvan a ser borradas.